miércoles, 31 de diciembre de 2025
JUEGOS de CAJA. Muestra de Collage en cajas de cartón. 2026. Serie CAJAS DE ESPINAS (2022)
Cajas de Espinas es una serie donde la cercanía del dolor y la autodefensa brinda la necesidad de relatar recortando y pegando sentimientos.
NO ESTAMOS SOLOS... fuimos la razón de vida de nuestros ausentes.
Recordando a Washington, cuya palabra fue siempre un faro desde mi niñez: esa luz persistente que alumbra mi camino y ese viento que agita mis expectativas, aún hoy.
Una tarde de 2014, unos amigos me avisaron que Washington estaba internado en el sanatorio local. Apenas regresé del trabajo, sin pensarlo, fui a verlo. Lo encontré acompañado por un amigo y su hermana. Estaba de pie, apenas recostado en la cama, con una bata blanca y una sonda en la mano. Frágil, pero aún dueño de su temple.
Pidió que nos dejaran a solas. Cuando salieron, me miró con una intensidad que aún recuerdo y dijo:
—Anda a tu casa y trae todo lo último que hayas hecho. Quiero verlo.
Lo miré desconcertado.
—¿Estás loco? ¡No es momento para eso!
Pero insistió. Con voz suave, agregó que también llevara hilo y palillos. Quería hacer un tendal en la sala. Me dejó sin palabras.
—¿Y si entra la enfermera? —pregunté, un poco en broma.
—No pasa nada, todo está bien —me dijo con esa calma suya, tan propia.
Salí de la habitación. Fui a casa, recogí mis trabajos, el hilo, los palillos, y regresé al sanatorio, que estaba a sólo a unas cuadras. Cuando entré con un rollo de cartulinas y una bolsa de nylon, me miraron con sorpresa.
Armé el tendal entre la bisagra de la puerta de entrada a la sala y una ventana. Con cuidado, colgué cada trabajo. Washington comenzó a recorrerlos uno por uno, con esfuerzo visible, pero con una atención casi sagrada. Se detenía ante cada obra, volvía sobre otra, observaba en silencio, como si leyera algo que sólo él podía ver. Yo lo miraba parado al lado de la cama, en silencio también, con el corazón apretado. Sabía que estaba siendo testigo de algo que después supe que era irrepetible.
Cuando terminó, se volvió hacia mí. Se acercó con lentitud, apoyó su mano libre en mi hombro y me dijo:
—Rodolfo querido no sé bien adónde vas, pero estoy seguro de que vas. Es tuyo y de nadie más. Lo tengo claro, pero por favor, viaja sobre todo a Europa. Allí aprenderás y descubrirás lo que necesitas para encontrar lo que buscas, para Ser lo que haces.
En esa sala flotaba algo inexplicable. Era como si el tiempo se hubiera suspendido para permitirnos ese momento. No lo comprendí del todo entonces, pero con los años, lo fui sabiendo.
Desarmé el tendal en silencio. Enrollé los trabajos mientras él, fatigado, llamaba a la enfermera para acostarse.
—Bueno… mañana paso a verte —le dije al despedirme.
Él sonrió con esa expresión suya, difícil de saber si era serena o triste.
—Querido... ya no nos veremos más.
Me abrazó con su brazo libre. Y antes de dejarme ir, susurró con la misma sonrisa:
—Europa te espera.
Salí. En el pasillo, la enfermera llegaba y los acompañantes seguían esperando. El camino de regreso a casa fue largo. Extrañamente largo. No sé si en el fondo quería llegar.
Unos días después, falleció.
Una noche de octubre del 2017, cuando inauguraba mi primera muestra en Europa —en el Centre Ovidi Montllor de Alcoi en la Comunidad Valenciana— mientras un guitarrista japonés interpretaba una obra de Agustín Barrios... mi mirada deambulaba entre el público presente y entonces lo vi mirándome con su sonrisa calma de siempre y alli sentí que no estaba solo.
martes, 30 de diciembre de 2025
JUEGOS de CAJA. Muestra de Collage en cajas de cartón. 2026. Serie RETABLOS (2022)
Los RETABLOS formaban parte de ciertas tradiciones de los pueblos donde habían iglesias católicas. En ellos se llevaba una estatuilla de pequeño porte, representando a alguno de los íconos religiosos más significativos del lugar. Estas imágenes salían de las iglesias en pequeñas procesiones y permanecían, por varios días, en las casas de los feligreses. Al atardecer, en cada una de esas jornadas, los vecinos se reunían para rezar el rosario, compartiendo el tiempo, la fe y el silencio.
Santa Lucía no fue ajena a estas prácticas durante la década del sesenta del siglo pasado. Aún hoy, esas escenas persisten en mi memoria.
Todos, de una u otra manera, tenemos nuestros propios retablos: con los más diversos íconos personales que llevamos con nosotros, conscientes o no, hacia algún lugar. A veces en procesión, otras en soledad.
JUEGOS de CAJA. Muestra de Collage en cajas de cartón. 2026. Serie desENCAJES (2022)
desENCAJES me permitió hurgar en la memoria. Reencontrarme, desde el collage, con la literatura de cordel, los libros de artista, fotografías, sueños perdidos, cartas, cruces, el cine de la infancia.
De manera inesperada, fueron apareciendo momentos de mi vida y sus avatares, hasta hacer posible un acuerdo: que unas sencillas cajas de pizza pudieran convertirse en estuche para las cuarenta piezas que la componen.
Juegos de caja o juegos de pasaje del alma.
Según la historia, los juegos de mesa surgieron en la antigua Mesopotamia, alrededor de cinco mil años antes de Cristo. Se los llamó juegos de pasaje del alma, ya que eran enterrados junto a los muertos para acompañarlos en lo que se creía era la otra vida.
Resulta difícil establecer con precisión cuál fue el primer juego de mesa, pero existe evidencia de que anteceden incluso a la lengua escrita. Desde los inicios de la civilización hasta hoy, las personas han jugado: juegos de mesa, juegos de caja, juegos de pasaje del alma.
Existe una complicidad casi manifiesta entre el collage y las estrategias del hacer propias de los juegos de caja. Esa relación se sostiene en un puente lúdico que los une. Armar y rearmar, errar —en su sentido más amplio— con piezas y recortes para cerrar el juego implica atravesar espinas y aromas.
Nada en la vida existe sin ese tránsito.
Los juegos de caja, al igual que los puzzles, formaron siempre parte de mi vida. La lotería de cartones de mi tía abuela Melucha en mis primeros años; el Ludo, las Damas Chinas, El Estanciero y otros juegos que, desde mi adolescencia, fueron tejiendo caminos hacia la idea de que no hay un final en sí mismo, sino un recorrido que continúa más allá del último trabajo de una serie.
Los juegos de caja —o juegos de pasaje del alma— me dieron, a través de los recortes y los rasgados, la posibilidad de armar momento desde mis sentimientos.
“El viaje no acaba nunca. Solo los viajeros acaban. E incluso estos pueden prolongarse en memoria, en recuerdo, en relatos. Cuando el viajero se sentó en la arena de la playa y dijo: “no hay nada más que ver”, sabía que no era así. El fin de un viaje es sólo el inicio de otro. Hay que ver lo que no se ha visto, ver otra vez lo que ya se vio, ver en primavera lo que se había visto en verano, ver de día lo que se vio de noche, con el sol lo que antes se vio bajo la lluvia, ver la siembra verdeante, el fruto maduro, la piedra que ha cambiado de lugar, la sombra que aquí no estaba. Hay que volver a los pasos ya dados, para repetirlos y para trazar caminos nuevos a su lado. Hay que comenzar de nuevo el viaje. Siempre. El viajero vuelve al camino. “
Viaje a Portugal / JOSÉ SARAMAGO
MOVIMIENTOS.
Se sobrevive moviéndose...el acto de moverse evita la agonía y muerte de
las cosas.
El Movimiento como un rasgo fundamentalmente humano, que vincula con la migración
y con nuestra supervivencia como especie.
Dice un fragmento de la canción -
"….Somos una especie en viaje
No tenemos pertenencias sino equipaje
Vamos con el polen en el viento
Estamos vivos porque estamos en movimiento
Nunca estamos quietos, somos trashumantes
Somos padres, hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes
Es más mío lo que sueño que lo que toco
Yo no soy de aquí
Pero tú tampoco
Yo no soy de aquí
Pero tú tampoco
De ningún lado del todo y
De todos lados un poco
Lo mismo con las canciones, los pájaros, los alfabetos
Si quieres que algo se muera, déjalo quieto. "
"Movimiento" canción de Jorge Drexler.
Elefante en el Album (2025)
LA CASA TOMADA (1947). Julio Cortázar
El cuento de La casa tomada narra cómo dos hermanos que viven solos en una vieja casa van siendo paulatinamente desplazados de ella por un agente desconocido que se va apoderando de las habitaciones, hasta que finalmente se quedan fuera y deben abandonarla, arrojando la llave a la alcantarilla.
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